31 de diciembre, día de reflexión, propósitos, autocrítica y rememoranzas de los 366 días previos (que tocaba bisiesto este año).
De un día para otro, pocas cosas suelen cambiar, por tanto, dejo de lado las plegarias que inundan redes sociales deseando que acabe ya 2016, como si hubiera sido culpa del número los acontecimientos que con éste hubiesen venido y me quedo con lo bueno, a nivel personal, de lo que tanto he podido aprender y me ha ayudado a crecer; y con lo malo, que debería llevarnos a reflexionar y plantearnos cómo cambiar, entre todos, en pro de un mundo más JUSTO para TODOS.
El mundo se viene abajo, dicen algunos… Trump(antojos), PPSOE, Alepo, camiones sin personas que arrollan personas, etc. Pero la EDUCACIÓN la tenemos en nuestras manos, es nuestra, aunque nos la traten de arrebatar: somos padres, hijos, hermanos -y algunos, como yo, tenemos la suerte de ser docentes- y es ELLA, tal y como diría Mandela, la única y verdadera ARMA que tenemos para cambiar el mundo y, guiño scout, “dejarlo siempre en mejores condiciones a como lo encontramos”. Así que, amigos, no la olvidemos. Seamos educados y eduquemos, en la medida de lo posible, para que esta lacra social, quede atrás… muy atrás.
Por otra parte, vaya AÑAZO, siendo un tanto egoísta. ¡Qué 23 de abril más increíble! Que va a quedarse con nosotros para siempre. Si ya era importante el día del libro y la rosa en Villa Verdejo-Quesada, ¡ni qué decir a partir de ahora!
Luego, no puedo olvidar a mi pequeño soñador, quien ya esboza sus primeras, segundas, terceras… infinitésimas palabras, que suenan a gloria. ¡Cómo me gusta que no calle! Y cuánto deseo que siga así TODA SU VIDA. Así de feliz, de auténtico, de MAESTRO de todos (él no olvida que tiene también la educación en sus manos, y se encarga de ilustrarnos cada día).
Y finalmente, lo que está por llegar, que promete ser igual o más alentador que hasta ahora: fin de ciclo doctoral, inicio de sueños docentes, aulas hospitalarias y, esperemos, pequeños maestros que sigan endulzando nuestro día y a día y enseñándonos que, si queremos, entre todos juntos, podremos conseguir alcanzar el horizonte.
Amigos, FAMILIA, que el 2017 os traiga todo lo bueno que merecéis, que es mucho, y nos siga enseñando, enseñando, enseñando… a ser, cada día, un poquito mejores.
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